El acoso

psicológico

Es una forma de violencia que se realiza sobre una persona, con una metodología, objetivo y una estrategia, para conseguir que la víctima se derrumbe y destruya.

El acoso psicológico consiste en perseguir a una persona con críticas, amenazas, injurias, calumnias y acciones que pongan una barrera a la actividad de esa persona, afectando su seguridad, autoafirmación y su autoestima, e impregnen en su mente, malestar, precaución, angustia, inseguridad, dudas y culpabilidad.  Para que se pueda considerar acoso, tiene que haber una continuidad y estrategia de violencia psicológica, dirigidos a lograr que la víctima se hunda en un estado de malestar, desesperación, desorientación y depresión, para que deje a un lado su identidad.

Hay que destacar, que una de las estrategias del acosador es hacer que la víctima se sienta culpable de los hechos ocurridos, y que también lo crean todos los testigos posibles.

Otra condición indispensable para que se genere el acoso moral, es la complicidad implícita o el consentimiento de los otros integrantes del grupo, que colaboran o son testigos silenciosos de la injusticia, pero no dicen nada por temor a una venganza, por propia satisfacción o por egoísmo: "mientras no sea yo".

En la mayoría de las ocasiones, la víctima no está conciente de que lo es, no es capaz de asimilar lo que está ocurriendo. Solo percibe una sensación de disgusto, la cual es insuficiente para que ella lo logre calificar el caso de acoso.

El acoso psicológico tiene dos formas según víctima-acosador.

  • El acoso vertical: En este caso, el acosador se encuentra en una posición de poder económico, laboral, social, jerárquico, etc. Se trata que en esta situación, el acosador tiene una superioridad hacia la víctima, como un jefe, un profesor, etc.

  • El acoso horizontal: En esta situación, el acosador se encuentra en la misma posición de poder que la acosada, y se trata del acoso entre iguales. Por esta parte, el acosador depende de su fuerza física o moral, para hostigar a otra persona que pertenece a su mismo nivel social o jerárquico, con el conocimiento del entorno, como el violento del barrio, un compañero del colegio, uno del trabajo, etc.

Ahora pasamos a otra clase de acosos. El acoso escolar y el acoso laboral, el cual también es llamado mobbing, y son diferentes. 

  • El acoso escolar trata de intimidar a una compañera de la clase. Es una forma de acoso entre iguales. Eñ acosador intimida y atemoriza en el día, alardeando de su fuerza, su poder, su superioridad, etc. Su objetivo es demostrar que es mejor que todos, puede destruir a quien le cae mal o a quien decida estar en su contra, y así. 

  • El acoso laboral consiste en agresión y hostigamiento por parte del acosador a la víctima que puede terminar en humillación,  amenazas y perjudique su situación laboral o sus futuras oportunidades en el empleo. Es una forma de acoso vertical. El acosador se mueve en las sombras, con disimulo, y con el objetivo de perjudicar a la víctima de una manera generalmente mucho más fuerte y cruel que la del acos escolar. La víctima no es cualquiera, es elegida con atención, porque generalmente le hace sombra, estorba sus planes o impide sus tareas. 

La intimidación ocurre en estas ocasiones:

  • Que la víctima sea indefensa, que reciba la violencia del acosador, en relación de poder y fuerza, de arriba hacia abajo, en otras palabras, que el agresor tenga más fuerza física o mando, aunque sea entre compañeros del colegio/escuela.

  • Que se elabore repetidamente  y durante un periodo de tiempo.

  • La agresión puede ser verbal, física o psicológica, pero en este caso hablamos en la manera psicológica.

  • Pueden estar presentes amenazas y chantajes.

El acoso afectivo

Si se habla de acoso psicológico, es necesario de hablar de acoso afectivo. Es una conducta en que el acosador es dependiente emocionalmente de su víctima, y llega el punto en que le hace la vida imposible, porque consume su tiempo, con sus protestas y demandas de afecto. Le roba a la víctima la intimidad, tranquilidad y el tiempo que tiene para realizar sus actividades, tareas, necesiades, porque el acosador constantemente la interrumpe, apenas la deja respirar, pero siempre lo hace con caricias que llegan a ser agobiantes e inoportunas. Si es que la víctima rechaza todas estas actitudes, el acosador se queja, llora, desespera, amenaza, con quitar su afecto, o con realizar algo fuera de lugar, que pueden llegar a intentos de suicidio, y que explote de maneras sorprendentes, justificando que todo lo hace por "cariño". 

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